miércoles, 20 de julio de 2022

El guerrero que habita en mi...

 


Siempre me he visualizado como un guerrero. Pudiera ser que en otras vidas lo haya sido, un caballero guerrero, quién sabe..... Por supuesto, quede claro que es tan solo una hipótesis totalmente desamparada, mas sin embargo en muchos momentos de mí vida en que razonablemente, y ante los guiños que en ella suele acontecer pareciera cómo que si algún tipo de fundamento lo avalara.

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Sabido es que el corazón del guerrero alberga un mar de helada indiferencia ante las dificultades de la vida, un subterráneo desamor ante las ausencias y "frialdad" que se obligado a soportar, que por supuesto no es igual que el frío físico, más sin embargo, el reguero encendido por su sangre cuando cruza las noches y los días combatiendo incansablemente, más que pérdidas en la contienda se convierte en un trofeo bien preciado 


El corazón del guerrero es la implacable demolición de cualquier fracaso. 


Porque, nos guste o no, si nos ponemos a analizar, eso es la vida, una lucha constante e inacabable.


Para un guerrero vivir no es abundar en terciopelos y acariciar las dulzuras decadentes que día a día nos sortea los trileros que nos encontramos en el camino. 


Para un guerrero vivir es estrellarse con la nada, descubrirla de pronto, dolerse en su combate. Y seguir, ajeno e indiferente, convencido de que al fin y al cabo es inútil luchar contra las sombras del pasado, convencido de que los espejismos no son el enemigo a batir.


El sueño del guerrero o mejor dicho de este guerrero que habita en mi, desde siempre, y conste que es mi muy particular apreciación, se podría resumir en su alto sacrificio para un dia que al hielo del alma le lleguen el sol y los cultivos, los parterres bordados por las flores, las hojas moribundas de un lentísimo otoño, para acabar engalanando mis días por vivir.


Y es que, en mi reposo de guerrero, sentado en mi albo porche con vistas a las montañas susurraré al oído de la noche con una voz inveterada pero valerosa, y el eco de ese bisbiseo seguramente lo trasladaré a mi acostumbrado lienzo de palabras dónde desemboca todos mis reflexiones y pensamientos.....

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domingo, 3 de julio de 2022

 Maitinada...


Algunos viernes o sábados me quedo a dormir en la cabaña que casi he terminado de construir para que me rinda el tiempo en las labores del huerto. A falta de  algunos retoques que parecieran no tener nunca fin, la voy poco a poco acomodando para que así los días de estancia en ella sean placenteros, apacibles y llenos del grandor de una imperturbabilidad deseada. 


Al amanecer miro a través de las cristaleras durante un buen rato; el día será largo y yo necesito aprovisionarme de esa belleza que circunda todo mi alrededor.


La luz de los primeros rayos de la mañana de este  extraño verano, impropio e inadecuado, va cubriendo de magia y ensueño mientras los verdes y amarillos compiten entre sí para exhibir lo mejor de sí mismos muy a pesar que el infame otoño haya invadido la estación veraniega de forma miserable y se crea que ya tiene ganada la partida. 


El silencio y la quietud de los campos y cercados cubiertos de escarcha a primera hora de la mañana acarician la luz de mis ojos mientras el sol juguetea con las hojas de los árboles que se mecen al compás de esta maitinada y brillen como esas escamas que adornan la superficie del mar cuando los rayos matinales juguetean en el agua. 


Los páramos  de la montaña Cobezo que tímidamente se unen en ese eterno e idílico abrazo con el barrio de Camaretas   se ondulan con suavidad y elegancia ignorando los vientos gélidos que ya corretean por sus airosas cumbres.


Siento que el destino ha decidido de improviso brindarme de esa recompensa que me merecía tras años de infames luchas, en las que me he pegado con todos y contra todo, pese a que me dijeran que no buscaba sino quimeras y que los sueños eran sólo momentos de evasión en los que uno se refugiaba cuando la realidad nos golpea con saña, cuando ya no se soporta más el dolor. 


Aun así, persistí en esta batalla mía, en crear un espacio o un lugar en el que pudiera aguarecerme de las lluvias tóxicas de este cada vez más loco mundo, crear un huequecito en este despótico y controvertido planeta que rueda y que por momentos se tambalea.


Todo lo tenía en contra cuando comencé en el huerto; Pese a las advertencias de profetas, quienes creen saber un poco de esto, salté al ruedo con valentía ;  A pesar de los vaticinios de los mal agoreros, el camino se me ensanchó y hasta el terreno parecíera más liso, más suave; fui olvidando aquellas advertencias e instalándome en una estancia más holgada, más amable en la que desde el principio siempre he creído muy firmemente.


En las noches en las que me he quedado a dormir ni un ruido ha perturbado mi reposo, sólo el rumor de las hojas y algún trino aislado. Y la verdad es que echaba de menos este silencio en el que los pensamientos se libran de estrecheces y abrazan cuanto hallan a su paso. Extrañaba el sosiego y la amplitud de los campos, cuyo fin jamás se atisba. Así, es fácil sentir la infinitud en la que uno habita esa eternidad que existe desde siempre y en la que moro y moraré, aún cuando cambien los ropajes y decorados; esa perennidad en la que sólo uno es lo que es, pese a ignorarlo. 


Espero, según transcurran los años, ir envolviéndome muchísimo más de esta paz y cachaza, de amor a la naturaleza, esposa Gladys, hijos, nietos y a mi mismo, a lo que soy, a lo que poseo. Entretanto, seguiré transitando por esos caminos dorados que, al atardecer, retienen el resplandor del día.


      ( Eulogio Vega, Julio, 2022)



miércoles, 18 de mayo de 2022

Inusitada cesura..



Me gusta escribir en la comodidad del silencio de la noche. Ese apacible ratito que me permite regresar a mis adentros , a poner orden en las estanterías del armario emocional sensitivo y anímico. Para mí es una adicción que puede llegar a superar a cualquier otra con inusitada holgura, esa que siempre ha frecuentado y movido mi alma desde niño.


Debido a que en las últimas semanas, las tierras y mi trabajo diario me han tenido mudo de palabras escritas y simplemente me he dedicado a contemplar mis adentros sin más. 


No es habitual, pero me ha gustado este tiempito de no contar nada, el regreso a la intimidad que desnudo en la noche o sentado en el reciente y concluido porche de mí cabañita campestre sin mas. 


Me sorprendo a mi mismo soportando con estoicismo la caída en picado de lectores de los blog en los que suelo desangrar las venas de mi inspiración y mis pensamientos.


 Debo reconocer que por momentos disfruto ese retorno a mí mismo, a la seguridad de mi pensamiento cuando no se siente uno forzado a encajar palabras aquí o allá, buscando el acomodo a los sinónimos o antónimos.


Así que, con el permiso de los (o las) que de vez en cuando se pasean por mis modestos y humildes blogs a ver en que ando les adelanto que en estos días, quedo un poco escaso de mi habitual palabra escrita, le he concedido vacaciones a la inseparable app "OneNote" de mi móvil dónde trato de plasmar en bruto mis escritos para en la noche flequillarlos, maquillarlos para después aparcarlos definitivamente en mi blog.


 Y créanme desde aquí, tomo una perspectiva poco frecuente en mi, pero se ve todo tan bonito que quizás me anime ha hacerlo más a menudo....

domingo, 1 de mayo de 2022

Guerrero hasta el final..

 Mi esperanza se aloja en ese porvenir muy bien provisto de muchísimos  quebraderos de cabeza, y sobretodo atestada de muchísimas horas de fructífero trabajo; para mí la dicha equivale a esa labor realizada con mis propias manos, a batirme el cobre para combatir el día a día, también, aunque cada vez menos, prefiero ir diseñando nuevas metas para poco a poco alcanzar aquellas que por cansancio o restricciones  he ido abandonando en el reciente sendero de los dos últimos años por las circunstancias acaecidas que a veces prefiero ya ni mencionar, los noticieros se encargan de bombardearnos  todos los días.


Debido a los años y mis condiciones físicas mi camino se vuelve cada vez más estrecho y farragoso. Pero las dificultades no podrán conmigo, jamás encogeran mis miras, no han de hacerlo, como tampoco me harán perder mi cordura.


Tengo que preservar el juicio como a las niñas de mis ojos; sólo así  alcanzaré dichas postpuestas por los atrasos que a veces me impone el guión de mi sexagenaria vida.


Pasé muchos años postergando lo inevitable, viviendo a merced de demasiados asuntos que no me competían, guerreando y defendiendo batallas que no eran las mías por temor a que suceda esto o lo otro.


Y es que los funestos miedos frenan a veces más de lo que imaginamos. Hoy día habiéndome convertido ya en un sacralizado "veterano de guerra" he comprendido que hay que maniobrar con holgura, sin concebir errores o fracasos, que son los verdaderos oponentes; a su lado, los supuestos enemigos carecen por completo de calado, de fuero interno o de las ballestas melladas como las que cargo en mi pesada mochila tras las tantas batallas en las que he guerreado, he caído y he renacido de entre las cenizas como el ave fénix.


Es por ello que me reclamo de valentía, pues de ese arrojo me surgirán nuevas esperanzas y uno, de forma inevitable se pondrá en movimiento y dejará de postponer lo impostergable, lo que sin remedio está a la vuelta de la esquina esperándonos, esa vejez a la que con algo de suerte llegaremos, con mucho aplomo, denuedo, temple y gallardía.


No albergo, sin embargo, arrepentimientos porque lo vivido es lo vivido y son lecciones que no aprenderás en ninguna universidad por prestigiosa que sea, todo tiene su tiempo y la mirada ha de estar muy atenta para vislumbrar de lejos las metas y afiliarse de lleno a la batalla que en este momento acontece; nuestros objetivos los labramos tras el día a día, momento a momento.


....Si no, el porvenir estará baldío sin estos pequeños momentos, sin ese vivir cada modesto instante....

miércoles, 13 de abril de 2022

De compasión

 La compasión sin rectitud es un peligro. Se convierte a veces en espacio en el que nos sentimos ahogados, silentes o heridos, y en consecuencia, muchas ocasiones mal parados. 


Hay que saber decir “no” cuando algo es claramente “no”, sin rodeos, y por mucho que al corazón nos duela por ser muy allegados a uno como es el caso que inspira está entrada en mi blog. 


Tenemos que aprender a decir "no" por encima del juicio que nuestra decisión provoque en nuestra compasión hacia los demás. De lo contrario la compasión puede ser un arma mortal, la herramienta eficaz por la que seremos pasto en las llamas de la manipulación. 



La compasión que no sabe a dónde va puede llegar a convertirse en egoísmo en la otra persona. Tenemos que hacer ver sencillamente a esa persona, y sobre todo a nosotros mismos, que si bien el corazón puede ser enorme, no cabe la manipulación que recibimos como respuesta. 



Esa compasión no nos puede convertir en reo de nuestras propias convicciones, aún siendo portador de promesas, reconocer el contenido de la misma y afrontarlo, dignifica, pero no podemos sucumbir ante la manipulación malversada a la que le importa muy poco nuestro juicio y nuestra conmiseración.


 Nuestra alma debe sentirse libre, y bajo el paraguas de esa libertad decidirse rotundamente, y cuando es no, es no, por mucho que duela. O sí, si fuera el caso. Pero siempre debe ser un recodo en el que descanse nuestra libertad. La propia. Sin otra interpretación que importe. No es fácil la compasión en libertad, y sin embargo, estamos obligados a ella. Más que nada porque lo que necesitamos es llegar a nuestro lugar, a nuestro exacto lugar. El nuestro sin influencias de ningún tipo.


Y yo definitivamente quiero llegar, ahí mismo, al que es mi exacto lugar. Al lugar que yo exactamente soy, aunque me tiemble el pulso...aunque duela. Y a él me acerco...

viernes, 8 de abril de 2022

Primavera

 


Conforme paseo por entre  estos días de primavera, surge ese azul poderoso, lleno de infancia. Una primavera infantil y soleada que a pesar que este extraño año  hay días que el frío me hace confundir  con una gélida estación invernal. Pero el calendario  reafirma nuevamente la primavera.

Alzo mi mirada al cielo buscando ese azul infinito y su sonido de infancia que espolean mis recuerdos infantiles, mi alma que al unísono de una gran bocanada de aire que absorbe mis pulmones, deja de relamerse las viejas heridas del pasado y comienza a mirar fuera de sí misma. Todo pareciera que comienza a tener sentido a través de mi mirada de niño.


Por instantes todo se vuelve soledad y silencio. Aunque  este cubierto de luz, y de risas, de genios, porque en aquellos tiempos los niños, a pesar de los días de frío primaveral en aquella época, seguían jugando en la calle.  Sólo bastaba pararte y escuchar para  oírlos.

Y es que sabías que después de la primavera, se volvería al mundo renovado con respecto al año anterior con una sed enorme por transcender ese inicio veraniego, las vacaciones escolares, las zambullidas en los estanques del barrio, el almibarado sentir de un cosquilleo en el estómago al ver la niña que causaba el primer revoloteo hormonal.

Aposentar y poder por fin descansar los ojos en el azul me hace evocar el ayer. Hoy día el final del verano ya no me trae aquellas angustias y tristezas del ayer, solo soy capaz de dar las gracias por  la generosidad de la vida que me permite un año más.

sábado, 2 de abril de 2022

Pláceme para ti


No ha de ser casualidad que el día de tu cumpleaños hayas conseguido un puesto de trabajo en el lugar donde exactamente naciste.

Si, recuerdo aquel 2 de Abril del 84, lo siento tan, tan cerca como la alegría que desde aquel mágico día impregnó mi alma. Quizás desde tres años atrás desde que llegaste a este mundo, que nació Marcos no he dejado de aprender, de escribir borradores y volverlos a romper en mil pedazos, de empezar desde cero cada vez que la vida me ponía frente a un nuevo desafío, y fueron muchos. Por cierto, costumbre de la susodicha, no ha perdido hasta el día de hoy.

Nunca nadie me advirtió de la dificultad de ser padre a los veinte años, ni por supuesto tampoco absolutamente nadie me regaló un manual de instrucciones. Tuve que ir equivocándome una tras otra vez.

Nunca fui, y ahora tampoco, de los que entienden la paternidad en una especie de mística que termina convirtiéndonos automáticamente en hombres igualitarios, ni mucho menos he pensado que sin ella la vida carezca de felicidad posible. Por el contrario, con los años he descubierto que es una pieza más de un gran engranaje mucho más complejo en el que es posible ir proyectándonos hacia fuera de forma desapercibida con bajo perfil y creciendo por dentro sin llamar la atención, pero ni es la más decisiva ni mucho menos la única. 

Creo que todo forma parte de un proyecto vital en el que el gran reto está en conseguir una suficiente armonía entre lo que piensas y lo que haces, entre lo que sueñas y lo que construyes, entre el mundo que te gustaría habitar ilusoriamente y aquel con el que tienes que lidiar en el dia
a día.

Tu actitud reconciliante el día que se fue abuela, justo cuando estaba más perdido, ha sido la lección más grande que me podían dar, la que mejor ha sustituido el manual de instrucciones que nunca tuve, la que me ha reconciliado con un papel de padre con el que siempre tengo la sensación de estar bordeando el suspenso.

Escribo para darte las gracias por todo lo que cada día me haces sentir. Sin que a veces seas consciente de lo mucho que me importa cualquier palabra tuya, cualquier gesto, cada silencio y hasta cada emoticono que me envías por el whatsapp. 

Siempre he asumido  que necesitas tu espacio y que mi mejor papel es respetarlo, empiezo a contemplarte como un ser que ya alzado el vuelo pero que siempre vuelve a la roca que espero seguir siendo, y que a pesar de los años continúa transmitiendo la misma paz y la misma alegría que cuando tal día como hoy nos juntábamos toda la familia alrededor de tu tarta de cumpleaños.

Hoy, en este sábado, deberíamos celebrar que tu concepto de familia se ha agrandado, que por esas jugadas del destino que solo el corazón entiende se ha ampliado tu círculo de afectos y que, gracias a una madre y a un padre que procuran cada día ser fieles a sí mismos cada uno por su lado, tienes la gran fortuna de crecer con la mente sabia de quien ha dejado atrás prejuicios egoístas y dogmas que generan infelicidad.

Te quiero muchísimo, feliz cumpleaños hija mía.....

Un trocito de otoño...

 Un trocito de otoño... Después que el sofocante calor durante las últimas semanas me haya sorprendido con el comienzo de estos frescos con ...