miércoles, 13 de abril de 2022

De compasión

 La compasión sin rectitud es un peligro. Se convierte a veces en espacio en el que nos sentimos ahogados, silentes o heridos, y en consecuencia, muchas ocasiones mal parados. 


Hay que saber decir “no” cuando algo es claramente “no”, sin rodeos, y por mucho que al corazón nos duela por ser muy allegados a uno como es el caso que inspira está entrada en mi blog. 


Tenemos que aprender a decir "no" por encima del juicio que nuestra decisión provoque en nuestra compasión hacia los demás. De lo contrario la compasión puede ser un arma mortal, la herramienta eficaz por la que seremos pasto en las llamas de la manipulación. 



La compasión que no sabe a dónde va puede llegar a convertirse en egoísmo en la otra persona. Tenemos que hacer ver sencillamente a esa persona, y sobre todo a nosotros mismos, que si bien el corazón puede ser enorme, no cabe la manipulación que recibimos como respuesta. 



Esa compasión no nos puede convertir en reo de nuestras propias convicciones, aún siendo portador de promesas, reconocer el contenido de la misma y afrontarlo, dignifica, pero no podemos sucumbir ante la manipulación malversada a la que le importa muy poco nuestro juicio y nuestra conmiseración.


 Nuestra alma debe sentirse libre, y bajo el paraguas de esa libertad decidirse rotundamente, y cuando es no, es no, por mucho que duela. O sí, si fuera el caso. Pero siempre debe ser un recodo en el que descanse nuestra libertad. La propia. Sin otra interpretación que importe. No es fácil la compasión en libertad, y sin embargo, estamos obligados a ella. Más que nada porque lo que necesitamos es llegar a nuestro lugar, a nuestro exacto lugar. El nuestro sin influencias de ningún tipo.


Y yo definitivamente quiero llegar, ahí mismo, al que es mi exacto lugar. Al lugar que yo exactamente soy, aunque me tiemble el pulso...aunque duela. Y a él me acerco...

viernes, 8 de abril de 2022

Primavera

 


Conforme paseo por entre  estos días de primavera, surge ese azul poderoso, lleno de infancia. Una primavera infantil y soleada que a pesar que este extraño año  hay días que el frío me hace confundir  con una gélida estación invernal. Pero el calendario  reafirma nuevamente la primavera.

Alzo mi mirada al cielo buscando ese azul infinito y su sonido de infancia que espolean mis recuerdos infantiles, mi alma que al unísono de una gran bocanada de aire que absorbe mis pulmones, deja de relamerse las viejas heridas del pasado y comienza a mirar fuera de sí misma. Todo pareciera que comienza a tener sentido a través de mi mirada de niño.


Por instantes todo se vuelve soledad y silencio. Aunque  este cubierto de luz, y de risas, de genios, porque en aquellos tiempos los niños, a pesar de los días de frío primaveral en aquella época, seguían jugando en la calle.  Sólo bastaba pararte y escuchar para  oírlos.

Y es que sabías que después de la primavera, se volvería al mundo renovado con respecto al año anterior con una sed enorme por transcender ese inicio veraniego, las vacaciones escolares, las zambullidas en los estanques del barrio, el almibarado sentir de un cosquilleo en el estómago al ver la niña que causaba el primer revoloteo hormonal.

Aposentar y poder por fin descansar los ojos en el azul me hace evocar el ayer. Hoy día el final del verano ya no me trae aquellas angustias y tristezas del ayer, solo soy capaz de dar las gracias por  la generosidad de la vida que me permite un año más.

sábado, 2 de abril de 2022

Pláceme para ti


No ha de ser casualidad que el día de tu cumpleaños hayas conseguido un puesto de trabajo en el lugar donde exactamente naciste.

Si, recuerdo aquel 2 de Abril del 84, lo siento tan, tan cerca como la alegría que desde aquel mágico día impregnó mi alma. Quizás desde tres años atrás desde que llegaste a este mundo, que nació Marcos no he dejado de aprender, de escribir borradores y volverlos a romper en mil pedazos, de empezar desde cero cada vez que la vida me ponía frente a un nuevo desafío, y fueron muchos. Por cierto, costumbre de la susodicha, no ha perdido hasta el día de hoy.

Nunca nadie me advirtió de la dificultad de ser padre a los veinte años, ni por supuesto tampoco absolutamente nadie me regaló un manual de instrucciones. Tuve que ir equivocándome una tras otra vez.

Nunca fui, y ahora tampoco, de los que entienden la paternidad en una especie de mística que termina convirtiéndonos automáticamente en hombres igualitarios, ni mucho menos he pensado que sin ella la vida carezca de felicidad posible. Por el contrario, con los años he descubierto que es una pieza más de un gran engranaje mucho más complejo en el que es posible ir proyectándonos hacia fuera de forma desapercibida con bajo perfil y creciendo por dentro sin llamar la atención, pero ni es la más decisiva ni mucho menos la única. 

Creo que todo forma parte de un proyecto vital en el que el gran reto está en conseguir una suficiente armonía entre lo que piensas y lo que haces, entre lo que sueñas y lo que construyes, entre el mundo que te gustaría habitar ilusoriamente y aquel con el que tienes que lidiar en el dia
a día.

Tu actitud reconciliante el día que se fue abuela, justo cuando estaba más perdido, ha sido la lección más grande que me podían dar, la que mejor ha sustituido el manual de instrucciones que nunca tuve, la que me ha reconciliado con un papel de padre con el que siempre tengo la sensación de estar bordeando el suspenso.

Escribo para darte las gracias por todo lo que cada día me haces sentir. Sin que a veces seas consciente de lo mucho que me importa cualquier palabra tuya, cualquier gesto, cada silencio y hasta cada emoticono que me envías por el whatsapp. 

Siempre he asumido  que necesitas tu espacio y que mi mejor papel es respetarlo, empiezo a contemplarte como un ser que ya alzado el vuelo pero que siempre vuelve a la roca que espero seguir siendo, y que a pesar de los años continúa transmitiendo la misma paz y la misma alegría que cuando tal día como hoy nos juntábamos toda la familia alrededor de tu tarta de cumpleaños.

Hoy, en este sábado, deberíamos celebrar que tu concepto de familia se ha agrandado, que por esas jugadas del destino que solo el corazón entiende se ha ampliado tu círculo de afectos y que, gracias a una madre y a un padre que procuran cada día ser fieles a sí mismos cada uno por su lado, tienes la gran fortuna de crecer con la mente sabia de quien ha dejado atrás prejuicios egoístas y dogmas que generan infelicidad.

Te quiero muchísimo, feliz cumpleaños hija mía.....

Un trocito de otoño...

 Un trocito de otoño... Después que el sofocante calor durante las últimas semanas me haya sorprendido con el comienzo de estos frescos con ...