viernes, 8 de abril de 2022

Primavera

 


Conforme paseo por entre  estos días de primavera, surge ese azul poderoso, lleno de infancia. Una primavera infantil y soleada que a pesar que este extraño año  hay días que el frío me hace confundir  con una gélida estación invernal. Pero el calendario  reafirma nuevamente la primavera.

Alzo mi mirada al cielo buscando ese azul infinito y su sonido de infancia que espolean mis recuerdos infantiles, mi alma que al unísono de una gran bocanada de aire que absorbe mis pulmones, deja de relamerse las viejas heridas del pasado y comienza a mirar fuera de sí misma. Todo pareciera que comienza a tener sentido a través de mi mirada de niño.


Por instantes todo se vuelve soledad y silencio. Aunque  este cubierto de luz, y de risas, de genios, porque en aquellos tiempos los niños, a pesar de los días de frío primaveral en aquella época, seguían jugando en la calle.  Sólo bastaba pararte y escuchar para  oírlos.

Y es que sabías que después de la primavera, se volvería al mundo renovado con respecto al año anterior con una sed enorme por transcender ese inicio veraniego, las vacaciones escolares, las zambullidas en los estanques del barrio, el almibarado sentir de un cosquilleo en el estómago al ver la niña que causaba el primer revoloteo hormonal.

Aposentar y poder por fin descansar los ojos en el azul me hace evocar el ayer. Hoy día el final del verano ya no me trae aquellas angustias y tristezas del ayer, solo soy capaz de dar las gracias por  la generosidad de la vida que me permite un año más.

sábado, 2 de abril de 2022

Pláceme para ti


No ha de ser casualidad que el día de tu cumpleaños hayas conseguido un puesto de trabajo en el lugar donde exactamente naciste.

Si, recuerdo aquel 2 de Abril del 84, lo siento tan, tan cerca como la alegría que desde aquel mágico día impregnó mi alma. Quizás desde tres años atrás desde que llegaste a este mundo, que nació Marcos no he dejado de aprender, de escribir borradores y volverlos a romper en mil pedazos, de empezar desde cero cada vez que la vida me ponía frente a un nuevo desafío, y fueron muchos. Por cierto, costumbre de la susodicha, no ha perdido hasta el día de hoy.

Nunca nadie me advirtió de la dificultad de ser padre a los veinte años, ni por supuesto tampoco absolutamente nadie me regaló un manual de instrucciones. Tuve que ir equivocándome una tras otra vez.

Nunca fui, y ahora tampoco, de los que entienden la paternidad en una especie de mística que termina convirtiéndonos automáticamente en hombres igualitarios, ni mucho menos he pensado que sin ella la vida carezca de felicidad posible. Por el contrario, con los años he descubierto que es una pieza más de un gran engranaje mucho más complejo en el que es posible ir proyectándonos hacia fuera de forma desapercibida con bajo perfil y creciendo por dentro sin llamar la atención, pero ni es la más decisiva ni mucho menos la única. 

Creo que todo forma parte de un proyecto vital en el que el gran reto está en conseguir una suficiente armonía entre lo que piensas y lo que haces, entre lo que sueñas y lo que construyes, entre el mundo que te gustaría habitar ilusoriamente y aquel con el que tienes que lidiar en el dia
a día.

Tu actitud reconciliante el día que se fue abuela, justo cuando estaba más perdido, ha sido la lección más grande que me podían dar, la que mejor ha sustituido el manual de instrucciones que nunca tuve, la que me ha reconciliado con un papel de padre con el que siempre tengo la sensación de estar bordeando el suspenso.

Escribo para darte las gracias por todo lo que cada día me haces sentir. Sin que a veces seas consciente de lo mucho que me importa cualquier palabra tuya, cualquier gesto, cada silencio y hasta cada emoticono que me envías por el whatsapp. 

Siempre he asumido  que necesitas tu espacio y que mi mejor papel es respetarlo, empiezo a contemplarte como un ser que ya alzado el vuelo pero que siempre vuelve a la roca que espero seguir siendo, y que a pesar de los años continúa transmitiendo la misma paz y la misma alegría que cuando tal día como hoy nos juntábamos toda la familia alrededor de tu tarta de cumpleaños.

Hoy, en este sábado, deberíamos celebrar que tu concepto de familia se ha agrandado, que por esas jugadas del destino que solo el corazón entiende se ha ampliado tu círculo de afectos y que, gracias a una madre y a un padre que procuran cada día ser fieles a sí mismos cada uno por su lado, tienes la gran fortuna de crecer con la mente sabia de quien ha dejado atrás prejuicios egoístas y dogmas que generan infelicidad.

Te quiero muchísimo, feliz cumpleaños hija mía.....

domingo, 27 de marzo de 2022

Alcanzar la felicidad

 Alcanzar la felicidad..


 Sin apenas darme cuenta me he vuelto un adicto a la tranquilidad, a la libertad, a la paz y a la soledad, a no tener que dar explicaciones a nadie más que a mi esposa, a ser feliz, con ella. 


Me volví adicto a regalarme el tiempo y espacio que siempre deseé para mi mismo, a no mendigar atención y cariño, a no regalar a cualquiera la oportunidad de entrar a mi mundo, a mi mente o a mi corazón.


Me volví adicto a disfrutar de esos días de lluvia y de sol. Disfrutar de mi brillar con luz propia y a valerme por mí mismo hasta que mis fuerzas respondan, y mi mente o razocinio les acompañen también.


Porque después de mi recorrido a través del tiempo, años, meses, días, minutos y segundos por esta vida he descubierto que no hay que preocuparse por buscar la felicidad, de no pararte a inventar fórmulas perfectas que en la mayoría de ocasiones nos conducen a espejismos que  van en sentido totalmente contrario al que verdaderamente nos conviene. 


La felicidad nos encuentra a nosotros y se queda todo el tiempo que le permitamos estar, hasta que nosotros mismos la alejemos para volver buscarla sin éxito y entonces, nuevamente sin darnos cuenta ella nos vuelva a encuentrar a nosotros, sin prisas, sin fórmulas que imaginamos perfectas.



Porque aquello que sentimos es algo totalmente diferente a las interpretaciones que le damos; todo queda en nosotros y no sacamos nada con explicarlo y contarlo. Hay que ser observación, analítica y acción a la vez, si lo separamos no entenderemos a ninguna de las partes, sólo se entenderán ellas mismas.

domingo, 20 de marzo de 2022

Ansias y anhelos....

Últimamente vuela el tiempo con tanta rapidez en mi vida que apenas logro palpar los días y miren que soy yo muy de minutos. Si, de convertir cada instante en un acontecimiento para disfrute de lo más extraordinario, porque en esa holganza encuentro también provecho. 


De hecho, creo que no hay tiempo más fructífero a estas alturas de mi sexagenaria vida ya, que el destinado a la vida y su contemplación como ese destilar de la lluvia observada desde el porche de mi cabaña, también el observar cómo se agita las ramas floridas de los almendros en flor o, esas ventoleras locas que regalan estos meses también locos en los que tan pronto llueven arenas desérticas en forma de calima como aguas torrenciales con ilógica puntualidad.


 

Recuerdo yo que en mis años de juventud y hasta hace escasamente muy poco no me gustaba el campo, no al menos con ese entusiasmo y vehemencia que hoy día le profeso. En cambio, en este tiempo y a mis años, me encanta el vivir en este aislamiento absoluto en medio de nadas que me llenan de todo y que ahora contemplo encandilado de tapizados de verdes y ansiados anhelos que guardo los confines más profundos de mi alma y corazón. 


Vivir inmerso en medio de la naturaleza y justamente en mi pequeña cabaña que se encuentra a unos meses de su conclusión, lo considero un gran privilegio y un  regalo generoso que esta vida me ha proporcionado. 


Con una pequeña dosis de imaginación, desde ya, me puedo visualizar sumido en un planeado mundo de paseos, lecturas y escritos junto a mi esposa a la sombra de una completa tranquilidad apenas interrumpida por la siempre deseada visita de hijos y nietos. 


Estar a solas con el silencio es algo que me nutre, acera mis sentidos y la percepción de la realidad, y en especial de lo bonito y agradable.


No habrá por tanto detalle, por insignificante que le pudiera parecer al resto de los mortales, que no destile belleza y entre hermosuras, a veces muy banales e insignificante, como lo es un simple asadero familiar de carnes a la brasa desperdigadas por una barbacoa repleta de cariño y que de alguna manera transcurran las benditas horas junto a la gente que quiero y nada o casi nada precisa mi corazón con más anhelo.


Presiento será una vida espiritualmente tan abundante que esa contemplación consumirá  buena parte de mi tiempo de vejez y a veces provocará en mi tremendos éxtasis de regocijos.


Tanta maravilla llenará en mi, estoy seguro, un sosiego que en el resto del mundo me resultaría difícil de encontrar.


Por eso sé que algún día volveré a vivir definitivamente a mi barrio de La Lechuza, será algo así como " un merecido y reflexionado reposo del guerrero "... Si..., me impregnaré de una vida sustanciosa que en las grandes aglomeraciones o lugares más poblados de esta isla o del mundo no hallo y que la mayoría de las ocasiones me llegan a  resultar ya muy anodinas e insípidas. Llegado el momento será ese bendito instante que me impregnaré de cómo las estaciones irán cada día sembrando su huella, engalanando los parajes con hermosura y dicha, dotando al vivir de una enjundia, que aún acicaladas, muy contrarias a esas aglomeraciones que me resultan insulsas, ruidosas y pestilentes.

Un trocito de otoño...

 Un trocito de otoño... Después que el sofocante calor durante las últimas semanas me haya sorprendido con el comienzo de estos frescos con ...